Imaginaos la escena: el equipaje listo, los niños soñando con la piscina en Turquía o con ver a los abuelos en el Reino Unido, y tú te encuentras en el aeropuerto. Pero no frente a un estante de perfumes o en una cafetería con una taza de café tranquila, sino en una multitud interminable que se mueve al paso de un caracol en el control de pasaportes. Y no esperas media hora, sino tres o incluso cuatro horas. Esto no es un guion de película distópica, sino una advertencia muy real que el sector de la aviación está enviando a todos los que planean viajar este verano. La razón es el nuevo sistema de entrada y salida de la Unión Europea (EES), que, en lugar de facilitar la vida, promete un auténtico caos por ahora.
Si planeáis volar este verano desde Estocolmo, Gotemburgo, Copenhague o cualquier otro aeropuerto importante hacia países fuera del espacio Schengen, tenéis que saber esto, porque la antigua rutina de viaje ya no es válida.
¿Qué pasó con la Europa rápida y cómoda?
Durante años, estábamos acostumbrados a que los viajes por Europa fueran fluidos y rápidos. Sin embargo, la Unión Europea ha decidido modernizar drásticamente la protección de fronteras y abandonar los viejos métodos. Los antiguos sellos en los pasaportes pasan a la historia, y son reemplazados por el moderno, pero por ahora atascado, sistema digital EES. En teoría, suena genial e innovador, ya que el sistema registra automáticamente la entrada y salida de ciudadanos de terceros países, calcula el tiempo de estancia según la regla de los noventa días y recopila datos biométricos.
Pero la práctica, como ocurre a menudo al implementar grandes innovaciones, se queda muy atrás de la teoría. El sistema ya se está aplicando, y los primeros resultados hacen que los directores de aeropuertos y los representantes de las aerolíneas se lleven las manos a la cabeza. El principal problema es que el proceso, que en papel parecía rápido, en realidad lleva un tiempo injustificable.
¿Por qué tendréis que pasar medio día en la cola?
Los expertos en aviación están haciendo sonar la alarma y advierten que durante el pico del verano, el tiempo de espera en el control fronterizo en algunos aeropuertos podría aumentar hasta cuatro horas. Tales interrupciones se deben a varias razones relacionadas. En primer lugar, el registro biométrico consume tiempo. Cada ciudadano de un tercer país, por ejemplo, tu amigo de Estados Unidos, un pariente de Bielorrusia o un colega del Reino Unido, al cruzar la frontera de Schengen por primera vez, debe proporcionar sus huellas dactilares y hacerse una foto. Esto lleva considerablemente más tiempo que un simple escaneo de pasaporte o la colocación de un sello.
Factores clave del retraso:
- Registro biométrico: Capture de huellas dactilares y toma de fotografías, que son procesos que llevan más tiempo.
- Fallos técnicos: El sistema es complejo y propenso a problemas, lo que provoca interrupciones constantes.
- Falta de personal: Menos oficiales de frontera para gestionar el flujo de pasajeros, especialmente durante los picos de viaje.
A esto se suman los fallos técnicos y la falta de recursos humanos. El sistema es gigantesco y complejo, por lo que se informan de constantes problemas técnicos y bloqueos de servidores. Cuando el sistema deja de funcionar, la cola simplemente se detiene, ya que no hay un plan de contingencia que permita que el proceso continúe tan rápido. Además, la falta de oficiales de frontera significa que no hay nadie para gestionar físicamente los flujos o ayudar a los pasajeros cuando falla el equipo, y los portales automatizados no funcionan tan fluidamente como se esperaba.
Esto también afectará a los lituanos
Quizás penséis que sois ciudadanos lituanos, tenéis pasaporte de la Unión Europea, por lo que esto no os afecta. Lamentablemente, os equivocáis, porque la ecosistema del aeropuerto es unificada. Aunque el EES está destinado directamente a los no ciudadanos de la Unión Europea, el caos resultante afectará a todos sin excepción. Si el aeropuerto no puede separar eficazmente los flujos, os quedaréis atrapados en las mismas congestiones y colas generales. Los aviones no pueden esperar a cientos de pasajeros varados en el control, pero si una gran parte de los pasajeros se retrasa, todo el horario de vuelos se derrumba, por lo que los retrasos serán inevitables incluso para aquellos que pasaron el control rápidamente.
La situación será especialmente complicada para familias mixtas. Si viajas con miembros de la familia que no son ciudadanos de la Unión Europea, por ejemplo, un cónyuge del Reino Unido o niños con otros pasaportes, toda la familia tendrá que esperar un procedimiento más largo, ya que no podréis simplemente dejarlos solos en otra cola.
Destinos críticos y qué hacer
Se prevén las mayores congestiones al volar a países fuera del espacio Schengen. Para los lituanos, esto generalmente significa viajes a destinos vacacionales populares como Turquía o Egipto, así como vuelos al Reino Unido para visitar a familiares emigrados. Aunque Chipre e Irlanda son miembros de la Unión Europea, no pertenecen a la zona Schengen, por lo que aquí también se aplican otras reglas que pueden causar problemas adicionales.
La Comisión Europea intenta calmar la situación afirmando que los estados miembros podrán detener temporalmente el funcionamiento del sistema en caso de emergencia para evitar un colapso total. Sin embargo, no vale la pena arriesgar tus vacaciones esperando la bondad de los funcionarios. La mejor estrategia este verano es un cambio radical en la planificación del tiempo. Si antes llegabas al aeropuerto dos horas antes del vuelo, ahora se recomienda añadir al menos una o dos horas más. Si vuelas a un país no Schengen durante horas punta, por ejemplo, por la mañana de verano o los fines de semana, llegar con tres o cuatro horas de antelación puede ser la única forma de asegurarte de que realmente subes al avión. También es esencial preparar los documentos con antelación y advertir a los ciudadanos no pertenecientes a la UE que viajan contigo sobre el procedimiento biométrico pendiente, para que no sea una sorpresa para ellos.
Después de la pandemia, el turismo se ha recuperado con fuerza, pero la infraestructura claramente no puede seguir el ritmo de los flujos de viajeros. El nuevo sistema, aunque diseñado para nuestra seguridad, se convertirá en una prueba de paciencia para todos nosotros en el verano de 2026. Por lo tanto, planificad vuestro tiempo con responsabilidad, porque este verano, el dicho "el tiempo es dinero" cobrará un significado completamente diferente y mucho más doloroso en el aeropuerto.