Vives en la época dorada del entretenimiento: eliges qué ver de un catálogo infinito, ¡y las novedades llegan a tu casa casi al mismo tiempo que al cine! Pero, ¿no notas algo raro? Últimamente, la calidad de las historias, especialmente los guiones, parece diluirse. Es como si las películas y series se hubieran vuelto deliberadamente "más tontas". Y la culpa no es de guionistas torpes, sino del aparato que tienes en la mano: tu smartphone y cómo lo usas mientras ves.

La regla de oro del cine que hemos roto

Como amante del buen cine, siempre he admirado el arte detrás de cada producción. Es el resultado de la pasión y el esfuerzo de muchísimas personas. Por eso, mi ritual de visualización es sagrado: sofá, luces apagadas, buenos auriculares y toda mi atención en la pantalla. En mi experiencia, y sabiendo cómo se crea el cine, hay una regla fundamental: "Muestra, no cuentes" (Show, Don't Tell).

La esencia es simple: las acciones y las emociones deben transmitirse a través de las imágenes y la actuación, no explicarse con palabras. Si todo se dice con diálogos, deja de ser cine para convertirse en un radioteatro. Lamentablemente, parece que este principio básico se ignora sistemáticamente hoy en día, y no es por casualidad.

El veredicto de las estrellas de Hollywood: contenido de fondo

Las grandes figuras de Hollywood han empezado a hablar de esto. En el podcast de Joe Rogan, los actores Ben Affleck y Matt Damon discutieron cómo las plataformas de streaming están cambiando la producción de películas. Damon señaló que, al ver películas en casa, la gente no puede o no quiere prestar atención completa, ya que el hogar está lleno de distracciones. Esto afecta directamente al proceso creativo.

Antes, las películas de acción tenían una estructura clara en tres actos, con la gran culminación al final. Hoy, todo está al revés: hay que "enganchar" al espectador en los primeros cinco minutos, o simplemente cambiará de canal o cogerá el móvil.

El terrible secreto de los guiones modernos

Pero la situación más desoladora es la de los diálogos. Damon reveló una verdad impactante sobre los guiones modernos: los creadores sienten la presión de repetir la misma información diálogos, tres o cuatro veces. La razón es banal: la gente ve películas "pegada" a sus teléfonos. Los guiones se adaptan para que incluso un "zombi" navegando por la pantalla del móvil, sin prestar atención, pueda seguir la trama.

El crítico de cine David Hinds señala que incluso proyectos recientes de Netflix, como la película "The Witcher", sufren de este estilo de escritura "aguado". Son películas para una generación que ve el cine solo como ruido de fondo.

La "segunda pantalla" y el arte perdido

Si mientras ves una película estás comprando online o chateando por WhatsApp, es natural que no puedas apreciar su lado visual. Por eso, los actores se ven obligados a explicar verbalmente lo que está pasando en pantalla, por si el espectador despistado levanta la vista en el momento crucial. Pero esto está cambiando la forma misma de hacer cine.

Las plataformas de streaming, compitiendo por nuestra atención con las redes sociales, se adaptan a estos hábitos perjudiciales. Las apps móviles nos vuelven adictos a los picos de dopamina y al miedo a perderse algo (FOMO), haciendo que, incluso viendo una película, sintamos el impulso de revisar el teléfono.

¿Cómo lucho contra este reflejo?

A veces, me encuentro queriendo coger el teléfono para buscar el nombre de un actor o un detalle nimio. Pero intento luchar contra ese reflejo: apago el sonido, coloco el dispositivo lejos de mi vista. Quienes recurren a la llamada "segunda pantalla" (second-screening) pierden la esencia. Se pierden esos momentos en que la acción de los personajes es puramente visual: cuando nada explota ni nadie habla, sino que simplemente se cruzan miradas significativas. Precisamente por esos momentos, los actores ganan sus Oscars.

La perspectiva del futuro

Para las plataformas, lo importante no es el valor artístico duradero de una película, sino el consumo rápido y la retención de suscriptores. El contenido debe ser fácil de digerir y entender, incluso para quienes solo escuchan a medias. Es una triste realidad, pero cada uno de nosotros puede elegir. Yo elijo no ser ese espectador que escucha a medias.

Para mí, ir al cine o tener una sesión de calidad en casa sin el teléfono, seguirá siendo un ritual sagrado que no se debe profanar con distracciones.