Al llegar el invierno y las noches frías y heladas, cada año vemos la misma escena en los aparcamientos de los edificios de apartamentos: la mitad de los coches se ven con los limpiaparabrisas levantados, la otra mitad, con los bajados. Este desacuerdo lleva décadas y, sorprendentemente, ambas partes tienen razón. Intentemos desentrañar este dilema y entender cuándo merece la pena levantar los limpiaparabrisas y cuándo es mejor no hacerlo.

Los argumentos "A FAVOR" de levantarlos: comodidad y protección

El principal argumento de los defensores de los limpiaparabrisas levantados es la comodidad. No tener que perder tiempo raspando el hielo por la mañana es un gran alivio.

Facilita la limpieza

Cuando las gomas no están congeladas al cristal, limpiar la nieve y el hielo por la mañana es incomparablemente más fácil y rápido. El rascador y el cepillo pueden moverse libremente por toda la superficie del cristal sin obstáculos.

Protección de las gomas

No tienes que perder tiempo despegando delicadamente los elementos de goma del cristal. Cualquier intento de arrancar a la fuerza una goma congelada provoca microfisuras y desgarros. Como resultado, más tarde los limpiaparabrisas empiezan a dejar marcas en el cristal y a limpiar mal cuando llueve o nieva.

Protección del motor

Si te olvidas de apagar la palanca de los limpiaparabrisas por la noche y arrancas el coche por la mañana con los limpiaparabrisas congelados, te arriesgas a una avería grave. El motor intentará mover las palancas inmovilizadas, lo que puede provocar su quemadura o la rotura del mecanismo. Las reparaciones en invierno son una sorpresa cara e desagradable.

Los argumentos "EN CONTRA" de levantarlos: el viento y los muelles

Sin embargo, el bando contrario tiene argumentos técnicos no menos importantes. Dejar las palancas de los limpiaparabrisas en posición vertical los hace vulnerables a las ráfagas de viento fuertes.

Peligro del viento

Con fuerte viento, la palanca puede caer bruscamente sobre el cristal provocando grietas o deformaciones en el metal.

Fatiga del muelle

El muelle del mecanismo de los limpiaparabrisas no está diseñado para estar constantemente bajo máxima tensión. Al mantener las palancas levantadas noche tras noche, el muelle se debilita con el tiempo. La consecuencia es que los limpiaparabrisas presionan menos el cristal, lo que provoca que salten o dejen franjas sin limpiar a altas velocidades.

El veredicto: ¿qué hacer?

La verdad, como siempre, está en algún punto intermedio. Deberías tomar la decisión basándote en las condiciones meteorológicas específicas de esa noche.

  • LEVANTAR LOS LIMPIAPARABRISAS SI: Estacionas el coche en un lugar protegido (por ejemplo, a resguardo) y se pronostica abundante nieve, aguanieve que se convertirá en hielo.
  • NO LEVANTAR LOS LIMPIAPARABRISAS SI: La noche será ventosa y no se esperan precipitaciones o serán escasas. El riesgo de romper el cristal al caer la palanca es demasiado alto.

Soluciones alternativas:

Si no quieres jugar a la lotería, los expertos sugieren compromisos:

  • Utilizar escobillas especiales sin marco para invierno, que son menos propensas a congelarse.
  • Usar cubiertas especiales para el parabrisas.

La regla más importante: nunca conduzcas hasta que la visibilidad no sea perfecta. Antes de ponerte en marcha, siempre calienta el coche, utiliza la calefacción de las ventanillas y dedica tiempo a una limpieza de calidad. Tu seguridad y la de los demás es más importante que unos minutos ahorrados.

¿Y tú, cómo sueles dejar los limpiaparabrisas en invierno?