Las heladas prolongadas y crueles vuelven a encender una vieja alarma en nuestra región: ¿aguantarán los recursos energéticos si el invierno se alarga y las temperaturas siguen cayendo en picado? En otros países, ya se nota una escasez de leña, briquetas y pellets; los puntos de venta se vacían periódicamente y la inquietud de la gente crece. Pero, ¿es solo una reacción emocional ante un invierno inusual o una señal real de que el sistema podría colapsar?
En los últimos años, no habíamos vivido heladas de esta magnitud e intensidad, y la situación actual pone a prueba a todo el sector energético. Las dudas surgen no solo sobre el combustible sólido, sino también sobre la electricidad, el gas natural y la biomasa. ¿Habrá suficientes recursos? ¿Se dispararán los precios? Y lo más importante, ¿estarán nuestros hogares y negocios protegidos de un golpe financiero inesperado?
El mercado eléctrico se mantiene, pero la crisis aún no es visible
A pesar del notable aumento en los precios de la electricidad, los funcionarios del sector energético insisten: la situación no es extraordinaria. El precio promedio de la energía eléctrica en enero se mantuvo prácticamente al mismo nivel que en febrero de 2025, rondando los 150 euros por megavatio hora.
Las cifras de producción eléctrica en los países bálticos también se han mantenido, lo que indica que el sistema opera según el escenario invernal habitual. Un factor clave es el crecimiento de las energías renovables. Con el aumento de la capacidad solar y eólica, se espera que los precios de la electricidad comiencen a disminuir en los próximos meses, tal como ocurrió el año pasado.
Por esta razón, actualmente no hay motivos para revisar los contratos de electricidad a precio fijo, utilizados por aproximadamente el 90% de los hogares y más de la mitad de las empresas.
Biomasa: El miedo al desabastecimiento no se corresponde con la realidad
Aunque los ciudadanos notan claramente la falta de leña y pellets en el mercado minorista, las cifras mayoristas pintan un panorama diferente. Los precios de la biomasa de madera, especialmente las virutas de madera, se mantuvieron prácticamente al mismo nivel en enero de 2026 que en 2025, rondando los 24-25 euros por megavatio hora.
Es más, al comparar las semanas de enero, se registró una disminución de varios puntos porcentuales en los precios. Los datos a más largo plazo muestran que las fluctuaciones de precios entre el verano y la temporada de calefacción han sido casi idénticas durante varios años. En verano, los precios se mantienen en torno a los 20 euros por megavatio hora, y en invierno suben moderadamente hasta los 24-25 euros.
Estos cambios se consideran un ritmo de mercado normal, y el propio mercado de biomasa se evalúa como competitivo y estable, sin indicios de que los recursos estén concentrados en manos de unos pocos proveedores.
Gas Natural: Precios al alza, pero las reservas traen tranquilidad
La mayor preocupación surge con el gas natural, especialmente al observar los picos de precios más bruscos en el mercado mayorista. A finales de enero, el precio del gas en la bolsa TTF subió a casi 39 euros por megavatio hora, superando en más de un tercio el nivel de finales de diciembre.
Sin embargo, en comparación con el año pasado, los precios actuales siguen siendo más bajos y la amplitud de las fluctuaciones es incluso menor que en la temporada de calefacción anterior. Un factor aún más importante son las reservas. En el almacén subterráneo de gas de Incukalns se almacenan actualmente unos 8,5 TWh de gas, lo que representa casi la mitad de las reservas previstas al final de la temporada de inyección.
Considerando el consumo anual de Letonia, esta cantidad equivale a casi todas las necesidades anuales del país, y las reservas de seguridad adicionales permitirían a las centrales eléctricas de Riga operar a máxima capacidad durante unos 100 días. Además, la región báltica recibe gas no solo de los almacenes, sino también a través de terminales de gas natural licuado, y los flujos de Lituania actualmente equivalen al consumo de las centrales eléctricas más grandes.
Todo esto permite concluir que, incluso si las heladas se prolongaran, un déficit de gas en la región no es una amenaza inminente.
Las facturas subirán, pero no por un shock de precios
Aunque las facturas eléctricas de enero y febrero serán más altas para muchos ciudadanos, la razón principal es el aumento del consumo, no un salto drástico en los precios. La mayoría de los hogares están protegidos por precios fijos, por lo que las fluctuaciones mayoristas no les afectarán directamente. La situación es similar con el gas natural: los precios minoristas se han mantenido estables y los comerciantes no ven motivos para revisarlos por ahora.
¿Qué hacer con los más vulnerables?
Las autoridades energéticas admiten que el mayor riesgo lo corren los ciudadanos de menores ingresos, pero enfatizan que el problema no radica en el colapso del mercado, sino en los gastos estacionalmente elevados. Por ello, la forma de apoyo más eficaz se considera las ayudas específicas de vivienda a través de los municipios, en lugar de compensaciones de precios a gran escala.
La madera perdurará: no habrá prohibiciones
Finalmente, los comentarios sobre posibles prohibiciones de sistemas de calefacción con leña por ahora se quedan en el nivel de discusiones políticas. La posición de Letonia es clara: la biomasa y la leña seguirán siendo una parte importante de la energía incluso después de 2030, especialmente como recurso local que fortalece la seguridad energética. El único tema sensible es su uso en ciudades densamente pobladas, donde la contaminación del aire se está convirtiendo en un desafío cada vez más serio.
La conclusión es una: aunque el invierno aprieta y los estantes de leña se vacían, el sistema energético se mantiene firme hasta ahora. La verdadera prueba no es la escasez de recursos, sino la paciencia de los ciudadanos y su capacidad para soportar una temporada larga y fría sin entrar en pánico.